ASOCIACION GUADALUPANA – ASOCIACION GUADALUPANA https://inkariperunegocios.com ASOCIACION DE EXALUMNOS Thu, 08 Oct 2020 17:00:37 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 EL COMBATE DE ANGAMOS https://inkariperunegocios.com/el-combate-de-angamos/ https://inkariperunegocios.com/el-combate-de-angamos/#respond Thu, 08 Oct 2020 04:40:59 +0000 https://inkariperunegocios.com/?p=1433

COMBATE DE ANGAMOS

Hace 141 años, un 8 de Octubre como hoy, el Caballero de los Mares Don Miguel Grau Seminario surcaba el mar al mando del monitor Huáscar con un grupo de valientes tripulantes entre los cuales se encontraban GUADALUPANOS, el Teniente Diego Ferré Sosa, quien fallece al lado del Almirante Grau; Vicealmirante Melitón Carbajal Ambulodegui; Teniente Segundo Enrique Palacios Mendiburu; Federico Sotomayor y Vigil; Felipe Rotalde, Cirujano; Juan Alfaro Arias, contador, fueron protagonistas de uno de los Combates Navales más Gloriosos de los que se tenga recuerdo en la historia marítima.

Aquella heroica epopeya se inicia el día 30 de setiembre de 1879, cuando la División Naval integrada por el monitor Huáscar, la corbeta Unión y el transporte Rímac, zarpa hacia el sur en demanda de Iquique a donde arriban el 1° de octubre. Aquel día, el Huáscar al mando de Grau y la Unión al mando de García y García enrumban nuevamente hacia el sur para continuar incursionando en costas chilenas, actividad que gracias a la habilidad y pericia de nuestro Gran Almirante y su tripulación había dado buenos resultados, dado que tras más de 6 meses de guerra contra un adversario poderoso, les había negado el dominio del mar.

Ante esta situación, que era inconcebible para los chilenos y que ocasionó el relevo de su Alto Mando Naval, el nuevo comandante en jefe de su escuadra, Almirante Riveros ideó planes para la captura del Huáscar, la pesadilla de los marinos chilenos. Es así que la escuadra enemiga es dividida en dos divisiones integrada la primera por el acorazado Blanco Encalada, la goleta Covadonga y el transporte armado Matías Cousiño; la segunda por el Cochrane, la corbeta O’Higgins y la cañonera Loa; zarpan hacia Arica el 2 de octubre, llegando allí el 4, no hallando a nuestras naves, tomaron entonces conocimiento de que se hallaban incursionando en sus costas. Es así que ambas divisiones se separan para navegar hacia el sur, la primera pegada hacia la costa y la segunda en alta mar. El plan chileno consistía en acorralar al Huáscar y la Unión aprovechando la mayor velocidad de los buques de la segunda división y cortarles la retirada.

El mismo día 4 continuando con su misión, la División Naval Peruana llegó a Sarco, al sur de Huasco, apresando a la goleta chilena Coquimbo, despachándola hacia Arica. El día 5, siempre navegando al sur, arriban a Coquimbo no hallando naves enemigas, prosiguiendo luego hasta Tongoy a pocas horas de Valparaíso. Grau ya había tomado conocimiento del zarpe de los chilenos y por ello prefiere no arriesgar ir más al sur, emprendiendo el retorno hacia el norte. Los días 6 y 7 el Huáscar sufre desperfectos en sus máquinas efectuándose las reparaciones en alta mar. Superados los problemas, en la madrugada del día 8 de octubre a 01.00 horas arribaron al puerto de Antofagasta libre de buques chilenos, continuando su derrota hacia el norte. A 03.00 se divisaron humos procedentes del norte, pensándose inicialmente que se trataba de mercantes, pero a fin de evitarlos en caso que fueran naves chilenas, Grau ordenó navegar al oeste y luego al norte; pero el plan de Riveros se puso en marcha y fue así que los humos divisados inicialmente al salir de Antofagasta correspondían a los buques de la primera división que emprendieron caza a nuestros buques y luego de tres horas de navegar a toda máquina, los peruanos logran burlar al enemigo dejándolos a 8 millas a la altura de Punta Tetas.

Más tarde, a 07.15 navegando hacia el norte se divisan otros tres humos por el noroeste, que eran los de las segunda división naval chilena que navegaba en rumbo de intercepción hacia los nuestros. Grau tomó conocimiento de esta nueva situación y comprendió que el cerco que el enemigo le tendía sería difícil de evitar, ya que la velocidad y el poder artillero del Huáscar eran superados ampliamente por los de los acorazados chilenos. Entonces decidió continuar hacia el norte a fin de intentar rebasar Punta Angamos. Luego, evaluando la situación, dio órdenes a García y García para que salve su buque puesto que sacrificar a la Unión, único buque de valor aparte del Huáscar sería un error.

En conocimiento que el enfrentamiento era inevitable, Grau presentó combate y tomó la iniciativa, efectuando el primer cañonazo a 09.40 hacia el Cochrane que estaba a 1000 yardas de distancia y así empiezó el encuentro a la altura de Punta Angamos. El acorazado chileno estrechó distancias aprovechando su andar y luego inició sus disparos, obligando, al hacer blanco en el Huáscar, a gobernar con aparejos.

A 09.50 horas en pleno fragor del combate un proyectil impactó en la torre donde se hallaba el Almirante Miguel Grau, causándoles la muerte a él y a su ayudante el Teniente Diego Ferré. En ese preciso instante fue cuando el marino más grande del continente pasó a la inmortalidad.

Pero el combate continuó. El espíritu vivo de Grau se mantuvo entre los suyos, el Huáscar no se rindió: asumió el mando el Comandante Elías Aguirre; la lucha se hizo cada vez más difícil y la primera división Chilena entabló también combate con el monitor. El enemigo con su poderosa artillería demolió poco a poco la nave peruana, que perdió el gobierno a causa de una andanada. Aguirre cayó muerto, el Comandante Capitán de Corbeta Carvajal fue herido de gravedad, el Teniente Rodríguez cayó muerto también, fue herido el Teniente Palacios quien con la mandíbula destrozada no abandonó su puesto y el Teniente Santillana fue alcanzado por la metralleta; el personal tampoco se rindió y luchó hasta el final.

El Huáscar, aunque sin gobierno, continuó disparando, intentó espolonear al Blanco Encalada sin resultados. Finalmente, tras una hora y diez minutos de combate desigual, con la artillería ya inutilizada por el fuego enemigo, con el buque sin posibilidades de maniobrar y diezmada su tripulación, por orden expresa del último en asumir el mando del Huáscar el Teniente Pedro Gárezon, se ordenó abrir válvulas de fondo para hundir el buque y cuando esto se llevaba a cabo, ya con 4 pies de agua en los fondos, el enemigo abordó el buque y tras dominar a la tripulación exhausta pero con la moral y el orgullo en alto, lo tomaron como presa. Al instante de abordar el Huáscar el primer bote chileno, se hallaban los oficiales peruanos sobre la cubierta porque momentos antes habían arrojado al agua sus espadas para no entregarlas, gritando a viva voz uno de ellos “Los Peruanos no se rinden”.

HEROES GUADALUPANOS QUER PARTICIPARON EN EL COMBATE DE ANGAMOS

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REVELADOR TESTIMONIO SOBRE EL ESTADIO GUADALUPANO https://inkariperunegocios.com/revelador-testimonio-sobre-el-estadio-guadalupano/ https://inkariperunegocios.com/revelador-testimonio-sobre-el-estadio-guadalupano/#respond Tue, 17 Mar 2020 18:34:40 +0000 https://inkariperunegocios.com/?p=792

REVELADOR TESTIMONIO SOBRE EL ESTADIO GUADALUPANO

Bedoya Reyes: “Nuestra obsesión era regalarle al colegio un campo deportivo” y se cumplió

  • “Participamos en un concurso de TV y ganamos ¡50 mil soles!”.
  • Una de las tareas: Traer un conjunto artístico de Hawai .
  • Viuda de ex alumno donó valioso collar de perlas matrimonial

El doctor Luis Bedoya Reyes (G-1935), ex ministro de Justicia y ex alcalde de Lima, ha tenido una notable y destacada participación en la vida del Colegio Guadalupe: Fue uno de los motores para el proyecto de la Ciudad Guadalupana y entusiasta participante en un concurso televisivo en la que ex alumnos guadalupanos deberían cumplir cinco tareas para ganar 50 mil soles “de esa época” (1960), que servirían como importante aporte para comprar los terrenos de lo que ahora es el Estadio Guadalupano.

En un artículo anterior (“Alejandro Bertello, el excelso guadalupano”) señalamos que el estadio está inscrito en los registros públicos de Lima a nombre del Colegio Guadalupe (partida 46639650), en 1964, mediante la notaría del Dr. Guillermo Ureta del Solar y que el Minedu/Pronied lo tiene en sus registros con el código N°1501170088).

Mencionamos también que los terrenos “fueron adquiridos con recursos proporcionados por el gobierno y del colegio”; sin embargo, esto no es correcto. En la revista El Guadalupano de 1961, pág.48, se afirma que “con la ayuda del Estado y el decidido batallar mancomunado de la familia guadalupana y de la colectividad en general, especialmente del director Pedro Coronado, Guadalupe muestra ufano su fruto y expresa cómo se puede realizar una empresa, cuando existen hermanadas la constancia y la comprensión indesmayable”. Es decir, aparte de los 50 mil soles ganados en el concurso Scala Regala, hubo importantes aportaciones de exalumnos y de “la colectividad” para comprar los terrenos del estadio, y el aporte del Estado habría sido minoritario, de lo que se colige que fueron prácticamente los exalumnos los que donaron dichos terrenos. En la misma revista (pág. 50) se señala que el “señor Alejandro Bertello, (fue) el principal gestor del Estadio Guadalupano”.

En una carta dirigida al hno. Manuel Delgado (G-60) en mayo de 2001, Bedoya Reyes le agradece por el saludo con motivo de sus ochenta años, y hace un emotivo e histórico testimonio de su paso por Guadalupe y de los afanes para hacer realidad un sueño de muchos años: el Estadio Guadalupano. Dice:

«Las Bodas de Plata (junio 1960) fueron especiales. Nuestra obsesión era regalarle al colegio un campo deportivo del que carecía por estar enclaustrado en plena zona urbana. ¿Cómo juntar dinero apreciable? Nuestro condiscípulo Jesús Abugattás (NOTA: Don Jesús Abugattás sería luego Presidente de la Asociación Guadalupana entre 1973 y 1974 y que falleciera estando como Presidente) era cuñado del dueño de una empresa que promovía semanalmente en el canal 13 de TV, hoy creo que es el 5, un programa denominado SCALA REGALA que consistía en prepararse una semana para cumplir cuatro tareas durante el programa de TV y el premio -en nuestro caso fue de cinco tareas- ascendía a cincuenta mil soles de esa época. Concursamos, todos los guadalupanos nos alentaron, hasta voces de provincias escuchamos y ya algunos condiscípulos ocupaban posiciones importantes en el mundo profesional y económico. Nos organizó como gerente ejecutivo Humberto Galliani Díaz, incansable en convocarnos más de una vez al año durante muchos años.

Las tareas: presentar una corbata de vestir de propiedad del presidente López Mateos de México, debidamente autografiada; quince discípulos debían disparar con escopetas de cacería a quince imágenes móviles de patos dando en el blanco no menos de una vez en tres disparos; traer desde Hawai un conjunto de artistas y presentarlos en el set de TV bailando piezas típicas; presentar en la puerta principal del canal -cuadra 11 de la Av. Arequipa- 50 pianos y 50 pianistas que ejecutaran en simultáneo La Flor de la Canela de Chabuca Granda. Finalmente, descubrir y evidenciar a que firma y producto comercial correspondía la misteriosa imagen de un duendecito blanco que se venía proyectando en TV con imagen silenciosa. Las tareas, pues, no eran cualquier cosa. Un mundo de guadalupanos nos ayudó al sentir el desafío como propio y hasta gente extraña nos dio «una ayudadita».

Cumplimos las tareas en hora y media. Fue un espectáculo que trajo la más alta sintonía. Pablo de Madalengoitia, director del programa, terminó gritando con entusiasmo cómplice ¡Tarea Cumplida! Me tocó la función de locutor animando la ejecución de las tareas y creo que no lo hice mal pues recibí tentadora oferta de la Casa Grace para hacer de animador en la promoción de un producto que lanzaba una de las filiales y creo recordar se denominaba Vencedor.

Casi dejo profesión y política. Desde entonces (1960) Guadalupe me ayudó así a comprobar que tenía condiciones para dominar escena y escenario en un set de TV; pero la nota conmovedora la dio la Señora Augusta Goyburu viuda de Manuel Vicente Villarán (G-1889), notable jurista, ex alumno del Colegio (1). Su llamada telefónica ingresó al set cuando culminaba el acto; ofrecía su collar de perlas obsequio de matrimonio, en recuerdo de su marido, para la adquisición del terreno en que se levantaría el Estadio de Guadalupe. La emoción del momento impidió contener las lágrimas a más de uno.

Por esa misma época el ex alumno Alejandro Bertello, exitoso hombre de la banca, la industria y el comercio, culminaba su generoso esfuerzo, hasta hoy vigente, de reunir a todos los ex alumnos guadalupanos en un hogar común, para lo que compró una hermosa residencia en la Av. Alfonso Ugarte y organizó la Asociación Guadalupana que usted preside hoy. Toda la Promoción G-35 fue incorporada por decisión de él como integrante plena de la Asociación.

Luis Bedoya Reyes…10 Mayo 2001″.

El sueño del estadio propio comenzó en los años ´40, de acuerdo a la revista El Guadalupano. Fue un sueño de la comunidad guadalupana y tomado como bandera por los exalumnos. Año tras año el viejo anhelo fue madurando y con la llegada del Dr. Pedro Coronado a la dirección de Guadalupe en 1959, se reforzó el trabajo mancomunado, que se convirtió en realidad en 1961.

ASOCIACION GUADALUPANA | LUIS BEDOYA REYES
ASOCIACION GUADALUPANA | LUIS BEDOYA REYES

Carlos Roberto Marroquin. Promoción 1965

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LA CASA NUEVA https://inkariperunegocios.com/la-casa-nueva/ https://inkariperunegocios.com/la-casa-nueva/#respond Sat, 14 Mar 2020 15:44:59 +0000 https://inkariperunegocios.com/?p=678

LA CASA NUEVA

Hoy estamos de fiesta, tenemos nueva casa, y hay que celebrarlo como Dios manda. Hay de todo, comida, trago, alegría, mucha gente. Y la casa, la casa nueva, nuestra casa, fruto de tantos años llenos de penas blancas. Primero los discursos, . …. etc., etc.

La estrofa de la canción que acabamos de escuchar, nos recuerda los momentos que se viven cuando estrenamos la casa nueva, la casa propia, el hogar permanente, aquello porque todos los hombres luchan denodadamente por tener, su casa, su castillo, su hogar, su reino si queremos simbolizar el gran valor que ello significa.

La ocasión que nos reúne esta noche, es recordar la gesta de la casa nueva lograda por pro-hombres de la Guadalupanidad que no cesaron en su empeño para que la Antorcha de Peruanidad que enarbola nuestra institución tenga un lugar permanente donde flamear y encender los espíritus.

Y es tanta la importancia de contar con una casa propia, que los fundadores de la Asociación Guadalupana se trazaron como acción prioritaria y fundamental, apenas fundada la Asociación, la adquisición de un local propio, y en la primera Junta Directiva que presidió nuestro hermano Francisco Tudela y Varela se incluyó una Comisión Pro-Local. Recordemos esa Primera Junta Directiva conformada por el Dr. Francisco Tudela y Varela (G-1895) como primer Presidente de la Asociación Guadalupana, como primer Vice Presidente el Dr. José Gálvez Barrenechea; segundo Vice Presidente el Dr. Carlos Enrique Paz Soldán; Tesorero el Sr. Santiago Acuña; Secretario General el Periodista Eduardo Lizárraga, Secretario de Actas el Dr. Andrés Echevarría Maúrtua y Presidente de la Comisión Pro-Local el Ing. Alejandro Bertello Bollati, insigne propulsor de la Guadalupanidad y a quien jamás dejaremos de rendirle nuestro tributo de gratitud y admiración.

Y así como los hombres tienen muchas veces un largo y laborioso trajinar antes de lograr su casa propia, nuestra institución también tuvo su peregrinaje antes de llegar a este nuestro segundo hogar celeste, segundo no por ser menos que nuestro querido Colegio Guadalupe el primer hogar celeste de todos los guadalupanos, sino porque es aquí donde nos mudamos y refugiamos luego de pasar por las aulas celestes para seguir engrandeciendo la mística y el fervor guadalupanos. Esta es ahora nuestra casa.

La Primera sede de la AG se abrió al público el 1 de diciembre de 1942. Estaba ubicada en el edificio Hidalgo de la Plaza San Martín Nº 138 Of. 205, y ante la necesidad de contar con mejores servicios para los asociados, el 3 de abril de 1943, se trasladó a la calle Belén Nº 1074, local al que asistió el señor Presidente Constitucional de la República Dr. Manuel Prado el 12 de noviembre de 1944, para inaugurar el Salón de los Héroes Guadalupanos, ocasión en la que obsequió el cuadro de su hermano, el héroe nacional Coronel Leoncio Prado Gutiérrez. Ya para esa fecha presidía la Asociación Guadalupana el notable jurista Don Ezequiel F. Muñoz quien fuera elegido para reemplazar a Don Francisco Tudela y Varela el 14 de noviembre de 1942 y que dirigiera los destinos de la Asociación hasta 1961 en que por motivos de salud dejara el cargo a su Vice Presidente Don Alejandro Bertello, falleciendo en agosto de ese mismo año.

Ezequiel F. Muñoz estudió primaria y secundaria en Guadalupe, dedicó los mejores años de su vida al servicio a la Patria como Ministro de Estado, Presidente de la Corte Suprema de la República, notable Catedrático Universitario y Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima.

Luego de varios años de laboriosas y tenaces gestiones, Ezequiel Muñoz logró que el Estado adjudicara en propiedad a la Asociación Guadalupana un terreno de dos mil metros cuadrados, ubicado en el distrito de Lima, en la Av. Alfonso Ugarte esquina con el Jr. Quilca, para la construcción de su local institucional.

Las Cámaras de Diputados y Senadores, en expeditiva gestión de los parlamentarios guadalupanos, elevaron al Ejecutivo para su promulgación la ley 10284 en 1944. La ley fue observada por el Ejecutivo –que ya estaba de salida- el 27 de diciembre de 1944. Trascendió que el “veto” se debió a que el terreno irrogaba alto costo al Estado.

Al asumir el gobierno constitucional el Dr. José Luis Bustamante y Rivero y el encumbramiento al nuevo régimen de connotadas personalidades guadalupanas, como el Dr. Jorge Basadre, Ministro de Educación; el Dr. Oscar Trelles Montes, Ministro de Salud; el Dr. Luis Bedoya Reyes, que con un encomiable trabajo de orientación ciudadana a través del semanario “Jornada”, fue nombrado Secretario de Prensa de la Presidencia de la República y Director General de Informaciones y el hecho que el doctor Fernando León de Vivero, presidiera la Cámara de Diputados y el Dr. José Gálvez Barrenechea Presidiera la Cámara de Senadores, el destino de la ley sería otro.

El Dr. Basadre propuso en el consejo de Ministros retirar las observaciones y promulgar la ley. La iniciativa fue apoyada por el Dr. Trelles siendo aprobada por unanimidad por el Gabinete. La ley fue promulgada el 13 de noviembre de 1945 un día antes del aniversario del Colegio. La guadalupanidad no podía tener mejor homenaje.

Es necesario recordar con gratitud a los parlamentarios guadalupanos del primer gobierno del Dr. Manuel Prado que con su iniciativa y eficaces gestiones, contribuyeron a la dación de la referida ley. En la Cámara de Diputados el periodista Miguel Angel Urquieta, el autor de la célebre prosa “ La G de trazo firme, rotundo, varonil, preside nuestra vida institucional. Es un círculo que puede crecer y ampliarse indefinidamente y constituye una fuerza cívica de acción a firmativa en servicio del Perú y en servicio de América. No es un círculo cerrado. Está abierto a todos los hombres de bien que tengan fervor nacional y emoción americana ”; asimismo, los diputados Ing. Manuel B. Llosa y los doctores Augusto Peñaloza, Gerardo Balbuena, José V. Manchego, Oscar Medelius Gorriti, Leopoldo García, Leonardo Hidalgo Reyes, Miguel A. Morán, Clodomiro Chávez, Buenaventura Burga Hurtado y Nilo Lambruschini. En la Cámara de Senadores, su presidente Ernesto Diez Canseco y el Dr. Rómulo Jordán Cánepa.

Igualmente, los guadalupanos recordamos con especial gratitud, al Patricio José Luis Bustamante y Rivero, quien respaldó a tan distinguidos colaboradores que supieron cumplir con su Alma Mater y con ello, aseguraron la vigencia de la Asociación Guadalupana en su singular misión de peruanidad y difusión de la cultura y fraternidad nacional.

El 30 de junio de 1946 Ezequiel F. Muñoz, hizo entrega al Ing. Alejandro Bertello Bollati, presidente de la Comisión Pro local, la escritura del terreno cedido, notariada por el Dr. García Rada e inscrita en los RR.PP. con su plano y copia literal del dominio.

Dadas las dificultades del financiamiento para la construcción del local, la asamblea del 23 de octubre de 1953, autorizó solicitar al Supremo Gobierno la dación de una ley que permita vender el terreno para comprar un local. Así, se logró la promulgación de la ley 12072 del 26 de febrero de 1954, que autorizó enajenar todo o parte del terreno para invertir el producto en la adquisición o construcción de la sede social.

Correspondió al Ing. Alejandro Bertello Bollatti y a la Comisión que presidía y era integrada por Manuel E. Illich, Alberto Cavenago, el Ing. Armando Bueno Ortiz y complementada por el Ing. Raúl Caballero Díaz, las diversas gestiones para la compra del local, las que concluyeron el 27 de abril de 1954, con la adquisición a la familia del Dr. Ernesto de la Jara, del hermoso edificio de Arquitectura Republicana de estilo francés de la década de 1930, con una superficie de 1400 m2, ubicado en la esquina de la Av. Alfonso Ugarte y la prolongación de la Av. España, iniciándose su remodelación y adecuación a las necesidades institucionales.

Desde 1954 hasta el 5 de junio de 1960, fecha en que se abrieran definitivamente las puertas de este local, la Comisión Pro-Local asume la administración del nuevo local adquirido hasta que se culmine su arreglo, decoración, adquisición y donación de los muebles necesarios para su correcto funcionamiento, labor que vio sus frutos en mayo y junio de 1960.

El local, nuestra casa, gracias a las remodelaciones realizadas en esos seis años, cuenta con todo lo necesario para sus asociados e invitados: biblioteca, salas de juegos y de reuniones, patio sevillano de contornos moriscos; pileta ornamental con azulejos adornada con una bella escultura en peltré, auditorio, comedores, amplio jardín, salas para el Consejo Directivo, las Promociones, el Comité de Damas; oficinas administrativas; amplia cocina; cafetería con vistosa decoración; bar y mobiliario especial; destacándose dos artísticas “arañas” francesas de cristal cortado con decenas de focos, estilo María Teresa y con más de cien años de permanencia en el país, ubicadas en los salones de recepción y de los Héroes Guadalupanos.

El costo del local, incluyendo los trabajos de remodelación y adecuación ascendió a la suma de cinco millones de soles de oro que fue cubierto con la venta del terreno y un préstamo de un millón ciento ochentaitres mil doscientos sesenta y nueve soles de oro, proporcionado por el señor Alejandro Bertello Bollatti a través del Banco Comercial de su propiedad.

En honor a la gratitud que nos merece su ejemplar memoria, considero un deber referir que a los pocos días del lamentable fallecimiento de Don Alejandro Bertello acaecido el 22 de marzo de 1966, su viuda Doña Antonieta Másperi de Bertello y sus hijos Alejandro, José, Humberto, Luis y la Señorita Ana Rosa Bertello Másperi, herederos legales de Alejandro Bertello Bollati, en un gesto de altruismo, digno de su egregia memoria y haciendo honor a la voluntad de Don Alejandro, manifestaron su voluntad de donar a la Asociación Guadalupana el saldo por pagar del préstamo que Don Alejandro facilitara para la compra del local.

En respuesta a tan noble y generoso gesto que comprometía la gratitud de todos los guadalupanos, el 4 de junio de 1966, en una actuación similar a la actual por el 6to. Aniversario de la inauguración del local, se entregaron Placas de Honor y las credenciales de Socio Honorario Vitalicio a los señores Alejandro, José, Humberto y Luis Bertello Másperi en medio de una gran ovación de la concurrencia. Los hijos se abrazaron fuertemente y con lágrimas no cesaban de agradecer el homenaje al pro hombre de la guadalupanidad. Alejandro Bertello Jr. expresó el agradecimiento de su familia y entregó una minuta firmada por los herederos con la expresa voluntad de efectuar la donación a la AG.

Volviendo a Mayo de 1960, ya todo estaba listo para abrir las puertas de la Casa Nueva y celebrar.

Y esos grandes hombres que nos dieron la alegría de la casa nueva, merecían cantar fuerte y sonoro lo que escuchamos en la canción al inicio de este discurso:

Hoy estamo s de fiesta, tenemos nueva casa, y hay que celebrarlo como Dios manda. Hay de todo, comida, trago, alegría , mucha gente. Y la casa, la casa nueva, nues tra casa, fruto de tantos añ os llenos de penas blancas. ……

Y efectivamente hubo de todo en la semana previa a la inauguración oficial y el mismo día de la inauguración. El 30 de mayo de 1960 se dio inicio a una serie de festejos que culminaron brillantemente en un día como hoy 5 de junio. Durante una semana los corazones guadalupanos palpitaron de henchida emoción. Esa semana la programación que se había organizado, mantuvo latente el espíritu majestuoso de los guadalupanos así como la mística que nos caracteriza. Cada día se celebraban los distintos valores guadalupanos, así es como el 31 de mayo se celebró el día de la Solidaridad Guadalupana con una charla del Dr. Abraham Guzmán Figueroa, el 1 de junio se celebró el Día del Maestro Guadalupano con una conferencia del Ing. Armando Bueno Ortiz. El Dr. Carlos Enrique Paz Soldán habló sobre el Día del Ex-alumno Guadalupano el 2 de junio y el día 3 se realiza el Día del Recuerdo con una romería al cementerio de Lima y una visita a la Cripta de lo Héroes para rendir homenaje a los ilustres guadalupanos desaparecidos estando los discursos a cargo del Dr. Manuel Sánchez Palacios y del Gral. Cesar Pando Egúsquiza, para luego celebrar el Día de la Asociacion Guadalupana a través de eminentes disertaciones de los Drs. Lucas Barton y Francisco Villa García a través de las ondas de Radio Panamericana.

El sábado 4 se llevó a cabo la procesión de la Virgen Guadalupana recitando en un pasaje de la misma el Dr. Juan Eduardo Edwards Ugaz la “Plegaria a la Virgen”, y por la noche tuvo lugar el “Gran Show Guadalupano” durante dos horas pletóricas de alegría a través del Canal 4 de TV, programa conducido por los hermanos Daniel Muñoz de Baratta, Cesar Chavarry Neyra y Juan Sedó y al mismo tiempo se iluminaba el Local de la Asociacion Guadalupana y se gozaba de fuegos artificiales y una gran retreta brindada por la Banda del Colegio, ocasión que me trae gratísimos recuerdos al estar presente por ser integrante de esa Banda de Música dirigida por el Profesor Eusebio Orellana.

El domingo 5 de junio se realizó el Gran Desfile Cívico Guadalupano en el Campo de Marte, lugar de grandes jornadas de los guadalupanos, y en donde desde muy tempranas horas se había congregado una gran multitud para ver desfilar a las promociones guadalupanas de todas las épocas, entre las que destacaba la promoción G-1898 que presidía el Dr. Ezequiel F. Muñoz a la sazón Presidente de la Asociación Guadalupana y que veía cumplido el sueño de la Casa propia.

Luego del izamiento del Pabellón Nacional y la bendición del Estandarte de la Asociacion Guadalupana, los guadalupanos juramentaron lealtad a su Alma Mater y a la Asociación Guadalupana y se prosiguió con una Misa de campaña celebrada por Monseñor Pedro Villar Córdova y una hermosa homilía de Fray Francisco Javier Ampuero G-33. Concluida la ceremonia se entonó gallardamente la Marcha Guadalupana dirigida por su autor Don Severino Sedó, presente en las celebraciones.

Inmediatamente todos los ex-alumnos se dirigieron a la pista principal para buscar su ubicación y ordenar el desplazamiento de desfile y para ello, mi promoción volvió a estar presente como alumnos del plantel que egresaban ese año, portando los carteles que identificaban a las diferentes promociones participantes. Se calcula que en el desfile participaron más de quince mil guadalupanos. Una vez organizadas las promociones se dio inicio al gran desfile bajo las notas marciales de la Banda de la Guardia Republicana y la Banda del Colegio Guadalupe, alcanzando el desfile ribetes de gran brillantez y majestuosidad. Como integrante de esa Banda de Música del Colegio ese año, me parece estar viendo nuevamente esa gran demostración de espíritu guadalupano de tantas generaciones y que nos ha servido de motivación todos estos años para estar al servicio de la guadalupanidad en esta casa.

El desfile fue encabezado por la plana de profesores y autoridades del plantel seguidos por las promociones en orden de antigüedad, destacando a la cabeza del desfile, el ex-alumno más antiguo que desfiló, el Dr. Arturo Vaccaro Córdova, G-1896, luego siguieron las delegaciones de las distintas Escuelas de Oficiales e Institutos Armados y de colegios invitados, cerrando el desfile en forma imponente, los batallones de alumnos que estudiaban ese año en Guadalupe. Cabe mencionar el entusiasmo y emoción del público asistente que colmaban las calles, estallando en vivas y aplausos al paso de las generaciones de gallardos guadalupanos.

En horas de la tarde de ese domingo 5, se realizó la inauguración del local, con la presencia del Sr. Presidente de la República, el Dr. Manuel Prado Ugarteche, del Primado de la Iglesia del Perú Monseñor Juan Landazuri Ricketts quien tuvo a su cargo la bendición del local; de miembros del Parlamento, autoridades del Gobierno, de guadalupanos de todas las épocas y alumnos del Colegio. Hicieron uso de la palabra en esa ocasión el Dr. Ezequiel Muñoz, Presidente de la AG, el Ing. Alejandro Bertello Bollatti, Vicepresidente de la Asociación Guadalupana quien hizo entrega de Medallas de Oro al Sr. Presidente de la República y a distintos hermanos guadalupanos que habían colaborado en esa gesta y en forma póstuma a Don Alberto Cavenago. También hizo uso de la palabra el Sr. Javier Shaw Escribens y a nombre de la Asociacion Guadalupana en vibrante discurso el Dr. Enrique Gamarra Hernández resaltó con emocionadas palabras el tesonero esfuerzo de los hermanos guadalupanos que hicieron realidad este hogar tan ansiado. El Dr. Manuel Prado Ugarteche, Presidente de la República, tuvo a su cargo el discurso final recordando a su hermano guadalupano, el héroe Leoncio Prado en cuyo homenaje se había develado su busto esa misma tarde en la plazoleta que lleva su nombre.

Y como es tradicional en todas nuestras jornadas, al acorde de las marciales notas de la Marcha Guadalupana se dio por concluida esta solemne ceremonia y la magna Semana que por muchos años aun vive en nuestro recuerdo y gratitud.

Gloria a todos los grandes hombres que hicieron posible: ¡La Casa Nueva!

Nota Extra:

En otro singular gesto de generosidad, con fecha 6 de septiembre de 1966 la Sra. Antonieta Másperi de Bertello se dirigió al Sr. E. V. Oldershausen, Director Gerente del Banco Comercial, solicitándole se sirva disponer cargar la suma de treinta mil ciento cuarenta y tres soles oro a su cuenta corriente personal, para cancelar el saldo deudor que registraba en el Banco el Comité de Damas de la AG por un crédito otorgado con la fianza de Don Alejandro.

Manuel Delgado Bejarano. Promoción 1960

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LA ASOCIACION GUADALUPANA https://inkariperunegocios.com/la-asociacion-guadalupana3/ https://inkariperunegocios.com/la-asociacion-guadalupana3/#respond Sat, 14 Mar 2020 15:24:21 +0000 https://inkariperunegocios.com/?p=667

LA ASOCIACIÓN GUADALUPANA

La pluma se torna lenta. Biografiar a la Asociación Guadalupana es tarea laboriosa, pese a su juventud. Por eso los versados soslayan aún la historia del segundo hogar de los guadalupanos. Luego hay que adoptar el modo alquimista, mezclar elementos. Actas, memorias, recuerdos, amén de conferencias, escritos y vivencias. Anécdotas. Todo es materia prima: pensamientos, humores, símbolos. Impresiones y conceptos.

El producto final es el sentimiento guadalupano. Es decir, impresiones en el alma activa. El sentimiento es el elíxir de los guadalupanos. Una fuerza de elevada jerarquía espiritual. Mística. La vida de los egresados del Colegio Nacional de “Nuestra Señora de Guadalupe” es lo que recuerdan. Lo que tienen presente cada día respecto a las ocurrencias en sus aulas seculares. Facultad. Participación. Afecto. Amalgama de la asociación cuya sustancia -en nuestro caso- es la tradición guadalupana.

Cien años fueron necesarios para que las acciones heroicas, los sacrificios, las doctrinas y, por supuesto, los ritos, las costumbres, el arte de los guadalupanos (componentes de su tradición) se plasmaran en un acontecimiento: la fundación de la Asociación Guadalupana, el 27 de noviembre de 1940. Las generaciones aplaudieron la feliz idea. Esperaron una centuria, pero esperar es la estrategia de los invictos. La ciencia de los que celebran ahora 166 años de incontestable presencia.

Un siglo de liderazgo ya tenía morada. Un taller para esculpir la gloria. Los más representativos, cuales abnegados cristianos, anunciaron el acontecimiento aprovechando un ágape. El fin era perennizar el vínculo original: la guadalupanidad. Los fundadores del colegio celebraron. Entonaron cánticos de triunfo. Un nuevo culto nacía, la confraternidad guadalupana compartiendo el pan. (Hoy, son los almuerzos del reencuentro. Una oportunidad para renovar el juramento de respetar la tradición.)

La sede actual de la Asociación Guadalupana guarda calor de intimidad. Autenticidad de patria chica. “Ubi bene, ibi patria” (donde se está bien, allí está la patria). La conversación nunca falta. La inteligencia, la erudición, la experiencia de muchos socios convierten cualquier intercambio de opiniones en placer. Son verdaderos amautas sin medallas. Y también el ingenio, la jovialidad, el entusiasmo de ciertos guadalupanos que esquivan la edad, logran que los días sean más optimistas. ¿Quién olvida a don Alfonso Chávez Cruz (G-50)? Son cartas de concordia. Himnos de amistad.

La audacia, la decisión, el conocimiento posibilitan la eficacia en el trajín humano, pero la sapiencia es una virtud substancial para administrar una institución. Más todavía si se quiere un resplandor de solidaridad, una tribuna del pensamiento libre, un fanal de patriotismo, una antorcha de verdades, tal como exigían los oradores en los instantes inaugurales. Y los fundadores fueron sabios. Líderes de la flamante organización, de inmediato procuraron asambleas promocionales.

ASOCIACION GUADALUPANA | COLEGIO GUADALUPE
ASOCIACION GUADALUPANA | COLEGIO GUADALUPE

Intuyeron acertadamente que las promociones guadalupanas se constituirían en columnas de una asociación indestructible. El guadalupano viene al mundo en el Primer Colegio Nacional de la República de “Nuestra Señora de Guadalupe”, pero el guadalupanismo crece en la Asociación Guadalupana. En tanto la guadalupanidad trasciende más allá de nuestras vidas. Está presente en todos los momentos… y en todos los lugares. Quien ha leído la historia, o ha caminado por el mundo, lo puede corroborar.

Ni una sola de las promociones es fruto de la casualidad, ni obedece a generación espontánea alguna; cada una es producto de memorias singulares, de ensayos que registran trayectorias, de intercambios verbales que relatan sucesos. Las promociones guadalupanas se afirman en el tiempo. ¿Dónde? En la Asociación Guadalupana. Representan grupos homogéneos. Sobresalientes. Son barricadas de la tradición guadalupana. Celestes. Ideológicas. Fraternas. Estancias del entendimiento. Adultas y jóvenes. Nacen cuando se ingresa al colegio. Ninguna es mejor, todas son admirables.

El mito no sólo es fábula, también es leyenda fundada en un hecho real, histórico o filosófico. En el contenido de los anales cada carácter o personalidad, los hombres emblemáticos de épocas anteriores, incluso los pensamientos profundos son mitos. Pretérito y presente. La Asociación Guadalupana es un hecho social. Un suceso trascendente y, como tal, tiene mitos vivos en la evocación. Francisco Tudela y Varela, organizador del centenario guadalupano (1940) y primer presidente de la Asociación Guadalupana. Otro mito, Ezequiel F. Muñoz, segundo presidente durante 19 años.

Don Alejandro Bertello Bollatti, “un guadalupano insigne, que ha legado a las generaciones que surgen del glorioso colegio un hogar digno de su nombre y tradiciones: el local de la Asociación Guadalupana”. Mito de mitos. Pedro Isayama Kikutake (G-51), presidente y tuáutem del sesquicentenario guadalupano (1990). Célebres, viven en la emoción solemne. Así es.

Amadeo Gomez Marmanilla

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